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Dolor Crónico en Hemodializados: Prevalencia, Severidad y Estrategias de Afrontamiento
González, Cecilia (1); Pizarro, Claudia (2)
(1) Médico Inmunólogo, Residente Unidad de Hemodiálisis. Hospital Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile.
(2) Psicólogo Clínico y de la Salud, Servicios de Reumatología y Hemodiálisis. Hospital Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile.
Resumen
EI doIor es un aspecto reIevante y escasamente estudiado en Ios pacientes hemodiaIizados. Las estrategias de afrontamiento son vitaIes para enfrentar eI doIor.
Se evaIuó Ia prevaIencia y severidad deI doIor crónico, comorbiIidad y estrategias de afrontamiento en pacientes en HemodiáIisis deI HospitaI CIínico de Ia Pontificia Universidad CatóIica de ChiIe. Para eIIo, se apIicó Ia Versión Corta de McGiII para doIor (SF-MPQ), con EscaIa AnaIógica VisuaI (VAS) y eI Cuestionario para Estrategias de Afrontamiento aI DoIor (CAD) a 39 mujeres y 51 hombres, conformándose tres grupos según percentiIes de edad. Para eI anáIisis se empIeó eI SPSS versión 16 para Windows.
La prevaIencia de doIor crónico fue de 70%, Ia causa más frecuente fue eI muscuIoesqueIético, con 60,31%. La severidad no tuvo reIación con Ias causas. Para VAS, eI promedio fue 6,92 cms y presentó correIaciones aItas con Ias dimensiones sensoriaI, afectiva y totaI. EI 39,68% experimentó doIor moderado y eI 53,96%, severo.
La media para Pain Rating Index (PRI) fue 16,68 (Dt. 8,949) y para eI Present Pain Intensity (PPI) 0,81 (Dt. 0,998). Las mujeres presentaron puntuaciones superiores para ambas dimensiones, más aItas en eI grupo entre 45-70 años. EI anáIisis muItivariado para doIor y comorbiIidad mostró independencia con hipertensión y no significación para diabetes. La estrategia de afrontamiento más empIeada fue autoafirmación (media 16,82%), seguida de búsqueda de información (14,42%) y distracción (11,77%). La catarsis es Ia menos utiIizada. En conjunto, Ias dimensiones deI afrontamiento, hombres y mujeres se comportan diferente, básicamente en reIigión y catarsis, con vaIores superiores en mujeres, pero no en cuanto a grupos de edad. Por Ia eIevada prevaIencia, severidad y eI tipo de afrontamiento, eI doIor y Ia psicoterapia para su enfrentamiento deben incIuirse en eI manejo de pacientes hemodiaIizados.
Palabras Clave: DoIor crónico, HemodiaIizados, Cuestionarios de evaIuación deI doIor crónico, Estrategias de afrontamiento aI doIor.
Abstract
Pain is an reIevant and poorIy studied factor in hemodiaIysis patients. Coping strategies are essentiaI to face pain. In spite of being such a reIevant factor, there has not been enough research in the fieId of pain in hemodiaIysis patients and the importance of coping strategies invoIved. We evaIuated the prevaIence and severity of chronic pain, comorbidity, and coping strategies in hemodiaIysis patients at HospitaI CIínico de Ia Pontificia Universidad CatóIica de ChiIe. To that end, we appIied the Short Form McGiII pain (SF-MPQ) with VisuaI AnaIog ScaIe (VAS) and the Coping Strategies Questionnaire for Pain (CAD) to 39 women and 51 men grouped according to age percentiIes, which resuIted in three different groups. The anaIysis used the SPSS for Windows, version 16.
The prevaIence of chronic pain was 70%. The most frequent cause was muscuIoskeIetaI with 60.31%. Severity was not reIated to the causes. For VAS, there was an average of 6.92 cms and high correIations with the sensory, affective and totaI dimensions. 39.68% of patients experienced moderate pain whiIe 53.96% experienced severe pain.
The average for Pain Rating Index (PRI) was 16.68 (Dt. 8.949) and the Present Pain Intensity (PPI) 0.81 (Dt. 0.998). Women had higher scores on both dimensions, which were even higher in the 45-70 years oId group. MuItivariate anaIysis for pain and morbidity showed independence for hypertension and no significance for diabetes.
SeIfassurance (average 16.82%) foIIowed by search for information (14.42%) and distraction (11.77%) were found to be the most frequentIy used coping strategies. Catharsis is the Ieast used strategy. Coping dimensions aII together work different for men and women who behave differentIy mainIy in connection with reIigion and catharsis where women have higher vaIues, however, not in terms of age groups. Due to the high prevaIence, severity and coping strategy, pain and psychotherapy shouId be factors incIuded in management of hemodiaIysis patients.
Keywords: Chronic pain, HemodiaIysis patients, Questionnaire assessment of chronic pain, Pain coping strategies.
Introducción
La insuficiencia renal crónica terminal es el resultado del deterioro progresivo e irreversible de la función renal, que evoluciona espontáneamente hacia la muerte, ya que sólo es posible sobrevivir con alguna terapia de sustitución renal. En los últimos veinticinco años, en Chile la hemodiálisis (HD) ha tenido un crecimiento exponencial, registrándose hasta agosto de 2007 un total de 12.523 pacientes en 208 centros a lo largo de todo el país (1). La modernización de las técnicas de diálisis y la mejoría de las coberturas de los planes de salud para la enfermedad renal terminal han sido un factor decisivo en la sobrevida de los pacientes. Sin embargo, el dolor y en especial el dolor crónico, es un aspecto que acompaña a la enfermedad crónica y de manera relevante a los pacientes que viven con hemodiálisis, la edad con la que actualmente llegan los pacientes al tratamiento sustitutivo, la comorbilidad asociada y el tiempo en hemodiálisis son factores que condicionan la aparición del dolor y alteran la calidad de vida de los mismos (2).
La experiencia dolorosa, como resultado de las interacciones existentes entre la dimensión sensorial-discriminativa, motivacional-afectiva y cognitivo-evaluativa (3) es un fenómeno escasamente estudiado en los pacientes en hemodiálisis. En Chile, recientemente ha comenzado a incorporarse el registro de dolor como signo vital, en algunas unidades de hemodiálisis y aún no forma parte de los datos del Registro Anual Prospectivo Nacional de Hemodiálisis, por lo tanto, el dolor en pacientes hemodializados es una problemática cuya magnitud y comportamiento es un fenómeno desconocido en nuestro país. Otro de los aspectos relevantes asociados a las enfermedades crónicas y a la presencia de dolor son las estrategias de afrontamiento (lo que el paciente piensa, siente y hace para hacer frente a la enfermedad, el tratamiento y a las consecuencias de ambos). Éstas son vitales para comprender el impacto de la enfermedad y los recursos del enfermo para hacer frente a la misma (4).
Las estrategias de afrontamiento ante el dolor crónico han sido clasificadas de diversas formas y las investigaciones han mostrado resultados distintos. Sin embargo, se ha encontrado una relación positiva entre el optimismo y la adaptación al dolor crónico, la tendencia a mantener expectativas positivas de futuro, unida a estados de ánimo positivo y afectivos placenteros, con un ajuste positivo ante la enfermedad y el dolor (5). Dado que las estrategias de afrontamiento son consideradas variables cognitivas susceptibles de evaluación y modificación, el resultado de esta investigación puede tener importantes implicancias para el diseño e implementación de intervenciones interdisciplinarias, con el objeto de mejorar la calidad de vida de las personas con insuficiencia renal crónica y, del mismo modo, incidir en la adopción de comportamientos más funcionales que favorezcan el estado de salud y permitan afrontar de manera positiva los permanentes cambios en el estilo de vida que su condición implica (6).
Este estudio se propone evaluar la prevalencia, severidad y principales causas de dolor crónico en una muestra de noventa pacientes hemodializados en ambas unidades de hemodiálisis de la Pontificia Universidad Católica de Chile, así como identificar las estrategias de afrontamiento de estos pacientes ante el dolor crónico.
De forma paralela, se establecieron asociaciones entre la variable dolor crónico y las comorbilidades hipertensión arterial y diabetes mellitus, ambas de elevada prevalencia en la insuficiencia renal crónica terminal.
La implementación de programas interdisciplinarios para el manejo del dolor en las unidades de hemodiálisis, espíritu que sustenta este trabajo, es imprescindible para mejorar la calidad de vida de estos pacientes, basado en un manejo adecuado del dolor crónico y fomentando además conductas que favorezcan su control.
Materiales y Métodos
Diseño
Estudio no experimental, descriptivo y correlacional.
Muestra
El muestreo se realizó entre julio y septiembre de 2008 e incluyó 90 pacientes (39 hombres y 51 mujeres) hemodializados en ambas unidades de hemodiálisis de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que cumplieran los criterios de inclusión. La aplicación de los instrumentos fue realizada de forma consecutiva por ambos investigadores durante la sesión de hemodiálisis.
Criterios de Inclusión
1. Aceptar su participación en el estudio.
2. Pacientes en hemodiálisis crónica, mayores de 18 años y con capacidad para responder las preguntas de los cuestionarios del estudio.
Criterios de exclusión
1. Pacientes que rehusaron participar en el estudio.
2. Pacientes con incapacidad para responder los cuestionarios.
Instrumentos del Estudio
Se aplicó la Versión Corta del Cuestionario de McGill SF-MPQ para el español de Chile versión 2005 (7). El cuestionario consta de once descriptores verbales para evaluar la dimensión sensorial y cuatro descriptores verbales para la dimensión afectiva de la sensación dolorosa. Cuenta además con una Escala Visual Analógica (VAS) para medir la intensidad del dolor durante la última semana, en una escala de 0 a 10. Para la dimensión evaluativa, el cuestionario contiene seis descriptores verbales que evalúan el dolor actual (PPI) desde Ninguno a Insoportable (8). El MPQ es el instrumento para la evaluación del dolor más citado en la investigación, con más de 1.000 citas sólo en MEDLINE y es el que goza de mayor difusión, habiendo sido traducido, al menos, a 15 idiomas, entre ellos el castellano (9). Se aplicó, además, el Cuestionario de Afrontamiento al Dolor (CAD, 2002), con 31 ítems que explora seis estrategias de afrontamiento al dolor crónico (religión, catarsis, distracción, autocontrol mental, autoafirmación y búsqueda de información). El cuestionario fue validado en España, en una muestra de 229 pacientes con diagnóstico de dolor crónico de tipo neuropático, somático, visceral y psicógeno. Es un instrumento que tiene una estructura estable y altos índices de consistencia interna (10).
Procesamiento Estadístico
Se calcularon estadísticas descriptivas para la variable total en la cuantificación del dolor, estimando las medias recortadas para las variables dolor y edad, eliminando el 5% de los extremos por encima y por debajo de la distribución.
Para conformar tres grupos etáreos se calcularon el 25 y el 75 percentiles. Se estimaron estadísticas descriptivas de las tres dimensiones del dolor para sexo y grupos etáreos combinados y se calcularon las medias marginales para las dimensiones sensorial, afectiva, evaluativa (PPI) y total; y las medias marginales e intervalos de confianza al 95%, para las dimensiones de las estrategias de afrontamiento por edad y sexo.
Para estimar el efecto de las variables edad y sexo sobre el dolor, se utilizó una tabla de contingencia múltiple para el sexo y grupos etáreos, en relación a las dimensiones del dolor y un ANOVA de múltiples entradas.
El efecto de la sumatoria de la edad en cada dimensión del dolor del MPQ y en las dimensiones del CAD con pruebas de los efectos intersujetos, se calcularon mediante contrastes multivariados de la Lambda de Wilks para sexo y grupo etáreo. Mediante tablas de contingencia múltiple se estimó la posible asociación entre dolor y comorbilidad (hipertensión arterial y diabetes mellitus).
Para todas las estimaciones, se empleó el sistema SPSS versión 16 para Windows.
Resultados
Características de la muestra y Prevalencia de dolor
Se seleccionaron 39 mujeres y 51 hombres hemodializados en ambas unidades de hemodiálisis de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que cumplieron con los criterios de inclusión. Las características de la serie se muestran en la Tabla 1
La edad fue estratificada según percentiles, en 3 grupos: hasta
44 años, entre 45 y 70 años y mayores de 70 años. Del total de la muestra, 63 pacientes (70%) reportaron dolor de más de tres meses de evolución y 27 pacientes (30%) no reportaron dolor.
Las causas de dolor fueron diversas (Gráfico 1). El dolor musculoesquelético fue el más frecuente (60,31%), siendo
principalmente atribuido a osteoartritis y osteoporosis (23,50%). Por otra parte, en un 12,69% la causa del dolor musculoesquelético no estaba diagnosticada. Otras causas, como la artritis inflamatoria y la osteodistrofia renal, mostraron un comportamiento similar como causa de dolor musculoesquelético, representando cada una un 6,34%.
El dolor de causa neuropática representó el 12.69% de las causas de dolor, siendo la mitad de los casos como consecuencia de sindrome del túnel carpiano.
La cefalea incluyó el 9,52% del dolor, siendo la tercera causa de dolor más referida por los pacientes. La enfermedad vascular periférica representó el 7,93% de las causas de dolor, principalmente presentada como claudicación intermitente. El dolor relacionado con la FAV fue reportado sólo por el 3,17%, como causa de dolor crónico en la muestra. El estudio excluyó el dolor relacionado con el procedimiento de hemodiálisis.
Severidad del dolor
Para evaluar la severidad del dolor en la muestra se utilizó la Escala Visual Analógica (de 10 cms de longitud) del SF-MPQ, que mide la intensidad de dolor en la última semana (VAS), registrándose un valor promedio de 6,92 cms.
La evaluación analógica del dolor mostró correlaciones muy altas, tanto con la dimensión sensorial como afectiva del dolor, así como para la sumatoria de las dimensiones (Gráfico 2). El SF-MPQ empleado para la evaluación multidimensional de dolor presentó un valor en la muestra para el Pain Rating Index de 19,68 (Dt. 8,949), el Present Pain Intensity (PPI) fue de 0,81 (Dt. 0,998).
El análisis para el sexo mostró que, si bien la prevalencia de dolor en ambos sexos se comportó de manera similar, para el sexo femenino se obtuvieron puntuaciones más altas, tanto para la dimensión sensorial como para la afectiva del SF-MPQ (Gráfico 3). El análisis para los grupos de edad mostró que los puntajes más altos se dan el grupo etáreo intermedio (Gráfico 4).
La severidad del dolor no mostró diferencia entre los grupos.
La causa de dolor no constituye un predictor de severidad en este estudio.
Dolor y comorbilidades
(hipertensión arterial y diabetes mellitus)
El análisis multivariado para dolor y comorbilidades mostró independencia con hipertensión arterial y no significación para diabetes mellitus (Gráfico 5).
Estrategias de afrontamiento al dolor crónico
Se aplicó el Cuestionario de Afrontamiento al Dolor Crónico (CAD) a los pacientes del estudio que registraron dolor con la aplicación del SF-MPQ. El análisis de los datos mostró que la estrategia de afrontamiento más empleada por los pacientes del estudio fue autoafirmación, seguida de búsqueda de información y distracción. La estrategia catarsis fue la menos empleada. Autoafirmación fue la estrategia más empleada por ambos sexos y grupos etáreos (Gráfico 6).
Hombres y mujeres mostraron comportamientos diferentes, básicamente a expensas de la estrategia religión, siendo principalmente empleada por las mujeres en todos los grupos etáreos. Otras dimensiones del afrontamiento no registraron diferencias para las variables sexo ni edad.
Discusión
El dolor es una problemática relevante en la vida de las personas que viven con hemodiálisis y un componente desequilibrante de la calidad de vida de los mismos (11). A pesar de que la terapia de diálisis mantiene la vida, en estos pacientes subyacen enfermedades sistémicas y sindromes dolorosos persistentes como la isquemia de extremidades y las neuropatías. Adicionalmente, se presentan sindromes dolorosos exclusivos de la enfermedad renal terminal, tales como la calcifilaxis y la osteodistrofia renal, a pesar de ello son pocos los estudios publicados de dolor crónico en pacientes hemodializados (2). El dolor crónico como fenómeno multidimensional fue reportado por el 70% de los pacientes de nuestro estudio y el 53,96% de los pacientes lo refirió como dolor severo. La prevalencia de dolor varía significativamente en cada una de las series de hemodializados, de 8% a 82% (2, 12, 13). En pacientes hemodializados se reportan valores de prevalencia de dolor crónico superiores a los valores de dolor crónico no oncológico descritos para la población adulta en general (14), lo cual es coincidente con este estudio. Se encontró sólo un estudio de prevalencia en hemodializados que empleó el SF-MPQ en la evaluación del dolor.
Para los pacientes de esta muestra, la severidad del dolor resultó ser muy elevada (53,96%), más aún si se considera que el 39,68% reportó dolor moderado. La mayoría de los estudios en este tipo de pacientes muestran que la severidad no sólo es mayor que en la población en general, sino que su magnitud es similar a la de los pacientes con cáncer o virus de inmunodeficiencia (11). Davison S N, en su serie de 205 pacientes, reportó que el 82,5% de los pacientes presentó dolor de moderado a severo. Resultados similares fueron reportados por un estudio de calidad de vida con 110 pacientes hemodializados chilenos, utilizando el SF-36, en la dimensión dolor corporal, el 64,4% de los pacientes presentó dolor en alguna parte de su cuerpo y el 54% refirió que el dolor afectó en algún grado la realización del trabajo habitual (15). El sexo femenino presentó las puntuaciones más elevadas de dolor en todas las dimensiones del SF-MPQ. En la mayoría de los estudios de dolor crónico, las mujeres presentan una intensidad de dolor significativamente mayor que los hombres; resultados similares reporta el estudio ITACA (16) y el reporte de epidemiología del dolor en mujeres de la IASP, 2007 (17). Los factores de riesgo relacionados con el sexo no se encuentran totalmente esclarecidos: se han descrito factores hormonales (18, 19), diferencias en la respuesta a medicamentos opioides, lo cual sugiere que el sistema opioide endógeno puede diferir en ambos sexos, influyendo en los coeficientes de dolor (17).
Las mujeres, además, presentan más de una causa de dolor; esta condición pudiera influir en la percepción del dolor. En un estudio de 311 pacientes brasileños en hemodiálisis, la prevalencia de sindrome de fibromialgia fue similar a la de la población general (20), condición clínica que pudiera estar subvalorada en esta y otras series.
En relación al análisis para la edad, el grupo etáreo intermedio (entre 45 y 70 años) presentó puntuaciones más elevadas, tanto en la dimensión sensorial como afectiva del cuestionario de dolor, produciéndose una disminución de la severidad en el grupo mayor de 70 años. Este hallazgo no es coincidente con la serie de Davison, en la cual la edad no constituyó una variable significativa en la intensidad del dolor. Existe abundante literatura en relación a las características del dolor crónico y la edad. Si bien el dolor crónico afecta del 50% al 80% de las personas de edad avanzada (14), otros autores reportan que la prevalencia de dolor hace un peak alrededor de las edades medias para después decrecer con la progresión de la edad (21). Numerosos estudios en animales han reportado cambios neurofisiológicos con la edad; éstos incluyen disminución en la expresión del gen relacionado con calcitonina y sustancia P, una baja en los niveles de serotonina en la médula y el cerebro, así como en su metabolismo. Otros estudios muestran una declinación en la síntesis, transporte y unión de neurotransmisores involucrados en el procesamiento del dolor (GABA, dopamina, norepinefrina, acetilcolina, glutamato) y receptores opioides y cambios en la modulación descendente (22). Sin embargo, se necesitan más investigaciones para establecer claridad en cuanto al comportamiento de la edad en la percepción del dolor crónico, particularmente músculoesquelético.
Al igual que los hallazgos para la población adulta en general, el dolor músculoesquelético fue el de mayor prevalencia en nuestra muestra. Sin embargo, las localizaciones más frecuentes fueron las articulaciones, principalmente hombros y rodillas, columna cervical y osteomuscular generalizado, los cuales reemplazaron al dolor de espalda bajo, que caracteriza a la población general. Los hallazgos en este estudio son coincidentes con otro estudio para la población de hemodializados (2). El dolor músculoesquelético, de tan alta prevalencia en este estudio, probablemente requiere mayor precisión en el diagnóstico, el cual se basa principalmente en radiografías o antecedentes registrados en la ficha clínica. La osteodistrofia renal, la amiloidosis, las artropatías por depósito y otras enfermedades óseas relacionadas con diálisis pudieran estar subdiagnosticadas en esta muestra. Más aún, pudiera existir un sinergismo entre las enfermedades óseas relacionas con la patología renal y las enfermedades óseas degenerativas relacionadas con la edad, considerando que la edad media de la muestra es cercana a la sexta década.
El dolor neuropático, en esta serie, registra una prevalencia que supera a los estudios poblacionales (23). Esto pudiera estar en relación a la prevalencia de neuropatía diabética, neuralgias y, en especial, al sindrome del túnel carpiano referido por la mitad de los pacientes con dolor neuropático en la muestra. Otras serie en pacientes hemodializados mostraron prevalencias del 12% y 24%, respectivamente (2, 24).
En este estudio, la cefalea constituyó la tercera causa de dolor crónico. Fue reportada principalmente por el sexo femenino y todos los pacientes tenían una edad inferior a los 60 años. La cefalea es un síntoma frecuentemente reportado por los pacientes sometidos a hemodiálisis, llegando en algunas series hasta el 70% (25). La mayoría de los estudios se refieren a la cefalea durante el procedimiento de diálisis, principalmente por hipertensión o hipotensión asociada a la remoción de volumen (26). La fisiopatología de la cefalea relacionada con hemodiálisis no se encuentra totalmente esclarecida, la hipertensión sistólica, el aumento de los niveles de mediadores de la inflamación (bradicinina y óxido nítrico), así como glaucoma transitorio por aumento de la presión intraocular durante la sesión de hemodiálisis son los mecanismos hasta ahora propuestos (27, 28, 29). La cefalea, como causa de dolor crónico en pacientes hemodializados, requiere de un mayor número de investigaciones. Interesantemente, en esta muestra, la cefalea presentó un comportamiento similar a la población general; principalmente en mujeres menores de 60 años.
En relación a las dos comorbilidades analizadas en este estudio, hipertensión arterial y diabetes mellitus, ambas de elevada prevalencia en la población de hemodializados y en muchos casos relacionadas con la etiología del daño renal (30), ninguna mostró una relación con el dolor crónico. La hipertensión arterial se comportó como variable independiente, siendo muy similar la prevalencia de dolor, tanto para los pacientes hipertensos como para los no hipertensos. La literatura al respecto es escasa, en otra serie se encontró que los pacientes caucásicos e hipertensos reportaron niveles consistentemente mayores de dolor, concluyendo que en la raza caucásica más hipertensión era un predictor de severidad de dolor (2). Por razones obvias, en relación a las características demográficas de esta muestra, este tipo de comparación no es posible.
La prevalencia de dolor no mostró relación con la diabetes mellitus, lo cual es también coincidente con otra serie (2). Sin embargo, no podemos descartar que estos resultados pudieran estar en relación a las características de esta muestra, especialmente al número de pacientes diabéticos. En el ámbito del dolor crónico, un aspecto relevante son los recursos que la persona utiliza para hacerle frente, cualquiera sean estos esfuerzos, ellos pueden ser adaptativos, constructivos o desadaptativos, que puedan empeorar la condición de los pacientes. Del mismo modo, las estrategias de afrontamiento son variables cognitivas susceptibles de intervención y modificación (6).
Las investigaciones realizadas han demostrado que, tanto la enfermedad renal crónica como el tratamiento de diálisis, afectan en gran medida las áreas de desempeño de los pacientes, así como la salud física y psicológica, especialmente a nivel emocional, cognitivo y social, lo que altera de manera notable su calidad de vida relacionada con la salud (31).
Los resultados obtenidos en esta investigación muestran que los
pacientes emplean principalmente como estrategias de afrontamiento al dolor crónico la autoafirmación, búsqueda de información y distracción, todas ellas descritas por los autores del CAD como las más adaptativas en muestras españolas (5). Más aún, otra investigación con este cuestionario muestra que la autoafirmación, estrategia más usada por los pacientes de esta muestra, es la que mejor predice la disminución de la ansiedad y depresión en enfermos con dolor crónico (4). Potenciar el empleo de estas estrategias pudiera tener implicaciones importantes para la intervención, pues constituye un recurso con que cuentan estos pacientes, permitiendo una mejoría en la sensación de incapacidad que condiciona el círculo vicioso dolor
- incapacidad - depresión - dolor. Esta muestra de pacientes hace intentos por afrontar de manera eficaz el dolor, sin embargo, la falta de eficacia pone de manifiesto la necesidad de implementar una intervención sistemática, bajo dirección y supervisión profesional interdisciplinaria.
Este estudio pretendió un primer acercamiento a nuestra realidad, en relación al dolor crónico en hemodializados, desde la perspectiva de una evaluación interdisciplinaria. No podemos afirmar que nuestros datos puedan extrapolarse a otras series de hemodializados ni hacer generalizaciones. Sin embargo, nos permitió presentar resultados que demuestran la relevancia del dolor crónico en los pacientes sometidos a hemodiálisis, su elevada prevalencia y severidad que conduce a un importante menoscabo en su calidad de vida, relacionada con la salud, así como una aproximación al conocimiento de las principales estrategias con las que cuentan para afrontar el dolor crónico. Consideramos que se requiere trabajar en el diseño de instrumentos para evaluar estrategias de afrontamiento al dolor crónico específicas para este tipo de pacientes con múltiples comorbilidades.
Proponemos continuar investigando en esta dirección, para el diseño e implementación de un Programa de Manejo del Dolor Crónico en Hemodializados, tanto farmacológico como de intervención psicoterapéutica que favorezcan su control.
Conflicto de Intereses
Correspondencia
Dra. CeciIia GonzáIez AmariIIo Unidad de HemodiáIisis
HospitaI CIínico de Ia Pontificia Universidad CatóIica de ChiIe.
Lira 85 4to piso - Santiago. cegonzaI@med.puc.cI
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